La transición de la vida reproductiva a la posproductiva en las mujeres se denomina transición menopáusica y marca un hito importante en el ciclo de vida femenino. Si bien el proceso fundamental de la menopausia está directamente relacionado con el envejecimiento ovárico, todos los aspectos del eje hipotalámico-pituitario-ovárico-uterino se alteran con el tiempo. El envejecimiento cronológico y ovárico son dos procesos entrelazados y concurrentes que influyen en el ritmo del proceso y su duración.
La transición menopáusica se divide aproximadamente en dos fases, que inicialmente se basaban únicamente en los patrones menstruales, pero estos patrones parecen tener correlaciones endocrinas, o sea con todas las hormonas. La transición temprana se caracteriza por un pequeño aumento en la prevalencia de los síntomas menopáusicos comunes, pero la perturbación de los ciclos menstruales es mínima y las mujeres tienen al menos 1 ciclo menstrual en los últimos 3 meses. Durante este tiempo, una variedad de mecanismos endocrinos compensatorios, como la hormona estimulante del folículo (FSH), trabajan para mantener la ciclicidad en un contexto de números cada vez más bajos de folículos ováricos restantes. Pero atención porque no son solamente las hormonas sexuales las que están en juego. La tiroides juega un papel fundamental ya que existe un hipotiroidismo subclínico que también es una situación en la que la secreción de hormonas tróficas aumenta a medida que la glándula tiroides lucha por mantener una producción adecuada de T 3 y T 4 .
Cuando una mujer alcanza la transición tardía, tiene evidencia sustancial de deficiencia de estrógenos, es decir, la insuficiencia ovárica ya no puede compensarse con cambios en la producción de hormonas ováricas y pituitarias. Esta fase se asocia con un aumento de los síntomas y refleja un momento en el que la pérdida de mineral óseo comienza a ser detectable, la tan temida osteoporosis.
Algo super importante y me atrevo a decir el motivo de consulta más frecuente son los sofocos, o síntomas vasomotores (SVM), afectan a la mayoría de las mujeres que atraviesan la transición a la menopausia y pueden afectar significativamente la calidad de vida. Los sofocos duran varios minutos y comienzan con una sensación de sofoco que se extiende por la parte superior del cuerpo. Estos síntomas se deben a un rápido aumento de la temperatura corporal acompañado de vasodilatación. En promedio, los sofocos persisten de 4 a 5 años, pero en casi una cuarta parte de las mujeres pueden continuar hasta 10 años
Se cree que los sofocos ocurren debido a un estrechamiento fisiológico del sistema termorregulador hipotalámico que regula la temperatura corporal central en respuesta a la falta de estrógenos. Los niveles reducidos de estrógeno corresponden a niveles más altos de norepinefrina, junto con niveles más bajos de serotonina y una regulación positiva de su receptor (5-HT 2A ).
Los cambios de humor marcados por un aumento de la depresión y la ansiedad son comunes durante la transición a la menopausia. Asi como también la alteración del sueño nocturno, tendencia al aumento de peso y riesgo cardiovascular.
Ni hablar de la perdida de deseo sexual y falta de lubricación.
Son muchas las manifestaciones clínicas de este periodo tan relevante para la mujer. Ahora bien, que alternativas tenemos a la hora de abordar esta etapa, para convertirla en una etapa maravillosa.
La primera y mas importante es la prevención de enfermedades asociadas. Yo le llamo invertir en una buena estructura años antes que aparezcan los síntomas.
- Alimentación real. Basta de Ultraprocesados, batidos con colorantes y edulcorantes.
- Mantener buenos niveles de Selenio, hierro, vitamina D, B6, B12, Ac. Fólico, Magnesio y Zinc.
- Aporte equilibrado de omega 3 (EPA y DHA).
- Ingesta diaria de Arándanos, este superalimento rico en polifenoles.
- Consumo de Setas (hongos).
- Actividad física diaria (movimiento).
- Descanso nocturno.
- Actividades comunitarias, placer, ocio, jardinería, deportes en grupo.
- Mindfulness. Actividad mega recomendable para estar en sintonía con nuestro cuerpo, mente, espíritu y entorno.
En caso de que ya estén padeciendo síntomas y signos de menopausia nos podemos apoyar en la fitoterapia con Adaptógenos. Aquí se destacan la Cimicífuga Racemosa, Hypericum Perforatum y Agnus Castus (Vitex).
En el próximo capitulo vamos a hablar de microbioma y utilización de probióticos en menopausia.
Que nadie les diga, “ya va a pasar”, “acostúmbrate” o “y bué no queda otra”. Ustedes son mujeres que con conocimiento pueden pasar los mejores años de sus vidas. Es ahora, es hoy, no es mañana.
Las amo, Luqui.-



