Metales pesados en tampones?

La semana pasada vi una historia de Gabriel Vinderola, investigador del CONICET. Por si no lo conocen vayan a seguirlo a sus redes porque es pionero en microbiota, probióticos y todo lo que fermente. El subió un artículo que trataba sobre pesticidas en algodón y en esa historia escribió algo así como: el veneno en el algodón de los tampones será la causa de los hongos vaginales?. Obvio me fui a leer el artículo y me sumergí en el mundo tampón.

En el mundo tampón encontré mucho material pero di con este artículo del 2024 en donde midieron los metales pesados en distintas marcas de tampones de EEUU. Metales pesados y pesticidas es un tema que me encanta porque estamos inmersos en mundo invisible de miles de sustancias que interactuan con nuestra biología y no sabemos como protegernos.

No me voy a ir por las ramas porque es interesante lo que vamos a leer:

La mitad de la población mundial tiene o experimentará la menstruación. Dada la edad promedio de la menarca (12 años), la edad de la menopausia natural, la duración del ciclo (29 días)  y la duración del sangrado (4 días), las mujeres que menstrúan necesitan controlar el sangrado menstrual durante varios días al mes a lo largo de décadas. Los tampones se utilizan comúnmente para controlar el sangrado menstrual; Se estima que entre el 52 % y el 86 % de las mujeres que menstrúan en Estados Unidos y entre el 43 % y el 46 % de las mujeres que menstrúan en España  y Francia  usan tampones. Los tampones son tapones de algodón y/o rayón/viscosa que se insertan por vía vaginal para absorber y retener la sangre menstrual. Los tampones comprenden un núcleo absorbente, una cubierta exterior no tejida, un cordón de extracción y también pueden incluir un aplicador (de cartón o plástico) para su inserción. Las mujeres que menstrúan pueden usar más de 7400 tampones (4 tampones/día). 4 días/ciclo 12 ciclos/año 39 años de ciclos) a lo largo de sus años reproductivos, y cada tampón queda retenido en la vagina durante varias horas.

Dada la alta prevalencia y el uso a largo plazo de tampones, existe un creciente interés en comprender los tampones como una fuente potencial de exposición química. Por eso se revisaron varios artículos en los que se identificaron 15 estudios que evaluaron la presencia de sustancias químicas en los tampones

En esos estudios, se detectó una variedad de sustancias químicas en los tampones, incluidas dioxinas y congéneres de furano, hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP), fragancias, ftalatos , parabenos , bisfenoles, triclocarbán , glifosato , retardantes de llama y compuestos orgánicos volátiles (VOC). Sin embargo, ningún estudio midió metal(oides) (en adelante metales) en tampones. Los metales pueden surgir en los tampones a través de la contaminación de los materiales del núcleo absorbente (por ejemplo, algodón, rayón, viscosa).

Los metales son sustancias inorgánicas presentes de forma natural y no biodegradables en el medio ambiente. Existen varios riesgos para la salud asociados con la toxicidad de los metales pesados . La presencia de metales en los tampones es preocupante no solo dados los efectos adversos conocidos de la exposición a los metales en la salud, sino también las características del epitelio vaginal que permiten una absorción química eficiente en la circulación sistémica . La vagina tiene una membrana mucosa altamente permeable y vascularizada y contiene rugas, o pequeños pliegues, lo que resulta en una mayor área de superficie. Esto permite una absorción eficiente; Por ejemplo, la administración vaginal de los medicamentos propranolol y misoprostol da como resultado una mayor biodisponibilidad que la administración oral o bucal (respectivamente). Las sustancias químicas absorbidas por vía vaginal no experimentan un metabolismo de primer paso ni una desintoxicación a través del hígado y entran directamente en la circulación sistémica.

Dado el potencial de absorción química vaginal, la alta prevalencia del uso regular de tampones y la plausibilidad de la presencia de metales en los tampones, el objetivo de este estudio piloto fue cuantificar las concentraciones de 16 metales (arsénico [As], bario [Ba], calcio [Ca], cadmio [Cd], cobalto [Co], cromo [Cr], cobre [Cu], hierro [Fe], mercurio [Hg], manganeso [Mn], níquel [Ni], plomo [Pb], selenio [Se], estroncio [Sr], vanadio [V] y zinc [Zn]) en tampones.

En una selección de tampones ampliamente disponibles, encontramos concentraciones mensurables de los 16 metales evaluados. Confirmamos la presencia de varios metales tóxicos, incluidos Pb, Cd y As, pero no encontramos una presencia sustancial de Cr o Hg. También encontramos altas concentraciones de Ca y Zn en tampones, en comparación con las concentraciones de otros metales. Encontramos baja variabilidad de las concentraciones de metales dentro de tampones individuales, pero alta variabilidad entre diferentes tampones. Por ejemplo, al comparar las concentraciones de metales según las características del tampón, encontramos diferencias en las concentraciones de metales en tampones orgánicos versus no orgánicos para la mayoría de los metales, para productos comprados en la UE/Reino Unido versus EE. UU. para cuatro metales, y para tampones de marca de tienda versus tampones de marca reconocida para cuatro metales, pero ninguna categoría tuvo concentraciones consistentemente más bajas de todos o la mayoría de los metales.

De manera preocupante, encontraron Plomo en todos los tampones analizados. No existe un nivel seguro de exposición al Plomo; cualquier proporción de Pb que pueda filtrarse de un tampón y llegar a la circulación sistémica podría contribuir a resultados negativos para la salud. El Pb se almacena en los huesos, donde reemplaza al Ca, y puede retenerse en el cuerpo durante décadas. El Pb está asociado con numerosos efectos adversos neurológicos, renales, cardiovasculares, hematológicos, inmunológicos, reproductivos y de desarrollo. Cabe destacar que incluso una exposición de bajo nivel al Pb (10 µg/dL en sangre) puede provocar impactos neuroconductuales en adultos y niños, incluida la disminución de la función cognitiva, como deterioro de la atención, la memoria y la capacidad de aprendizaje.

Si bien este estudio es solo la punta del iceberg porque se necesitan mas investigaciones que demuestren por ejemplo que esos metales son realmente absorbidos por la mucosa vaginal y a esas mujeres se les encuentren esos metales en el cuerpo; es nuestra obligación como profesionales de la salud dar este conocimiento a nuestras pacientes, amigas y familiares.

Ademas como les digo siempre, la dosis hace al veneno. Ser responsable con el uso y la frecuencia de utilización. Buscar profesionales que las escuchen y las entiendan en sus necesidades.

Gracias por leerme. Con amor, Luqui.-